La joven Sofie, se puso el uniforme y salió de su casa para tomar el autobús que la llevaría a su nuevo trabajo; estaba algo nerviosa, pero contenta; trabajar interna le suponía ahorrarse el alquiler y la comida, así podría mandar más dinero a su familia y ahorrar un poco. La casa era grande y estaba en una urbanización en las afueras, eran casas alejadas unas de otras, donde privaba el silencio y se podía oler el dinero. Se bajó del autobús y llamó a la puerta de servicio; le abrió un joven, Gabriel, dijo llamarse, era el jardinero:
-Me llamo Sofie, soy la nueva doncella-dijo con su dulzón acento
El joven le sonrió y la invitó a pasar:
-Ven, te enseñaré tu habitación-la llevó por un pasillo y bajando unos escalones, abrió la puerta de un pequeño dormitorio; allí estaba su hermano, atado, lleno de sangre, junto a un tipo en mangas de camisa, que era el causante de esa sangre:
-Vaya-dijo el bruto-Ahora viene tu hermanita…seguro que te vuelve la memoria
Gabriel la agarró por las muñecas y le susurró:
-Eres muy guapa, negrita-su hermano se debatió en la silla-Dinos lo que queremos saber de una vez-le puso la mano sobre el pecho-o tu hermanita no lo pasará muy bien
La joven empezó a sollozar y le dijo en su idioma natal que le dijese lo que querían saber o los matarían
-Empieza-le dijo el bruto dándole otro puñetazo, esta vez en el estómago, ante el grito de Sofie-Sabes que no tengo paciencia
-No te canses-dijo el joven-Será mejor jugar un rato con su hermanita
-¡No, no!-pausa-yo…yo sé donde está
-Así me gusta-dijo el bruto-Vamos a buscarlo
-Soltad a mi hermana, si no, no diré nada
-Iremos todos juntos y cuando lo tengamos os dejaremos libres-tomó a la joven del codo y salieron todos de la habitación, se metieron en un coche y se alejaron en la dirección que les facilitó el joven senegalés.
Oyó el teléfono como en sueños, hasta que abrió los ojos y contestó:
-Salgado-era de comisaría, le informaban de otro asesinato, esta vez eran dos cadáveres, un hombre y una mujer
-Voy para allá-se vistió y salió hacia el lugar donde habían encontrado los cuerpos
Su compañero ya había llegado y fue quien le puso en antecedentes:
-Han muerto de la misma forma, a golpes; la chica sufrió también una agresión sexual
-Es posible que encontremos restos de semen con el que conseguir un adn
-Ahí está el forense
-Hasta que no haga la autopsia no sabré nada, esperemos que no usase condón.
Carmen estaba en la tienda de su hermana, había terminado la jornada y estaba a punto de cerrar, cuando llegó Javier Salgado:
-Buenas noches Carmen-dijo con su voz grave
Ella se volvió y una sonrisa se pintó en su cara, aunque fugaz:
-Vaya, no has olvidado mi nombre
-He estado muy liado y…
-Ni siquiera podías llamar-pausa-llevo casi una semana sin saber de ti, te he dejado varios mensajes
-Sí, lo sé-pausa-Puedo invitarte a cenar y hablamos
-Aquí estamos bien-dijo sin moverse-En la calle, para que puedas irte sin dar explicaciones
-Carmen, por favor…encendió un cigarrillo-Nunca he llevado bien las relaciones…no sé manejarme…yo…me gustas, me gustas mucho…
-Pero?
-Es difícil-y apagó el cigarrillo aplastándolo con el talón de sus botas-Tengo una profesión complicada…no muchas mujeres lo entienden, de hecho, jamás he estado casado, ni he tenido pareja estable…pero
Carmen lo miró a los ojos, con una mezcla de cariño y pena y le puso la mano sobre su brazo:
-Tú también me gustas-pausa-Pero yo sí he estado casada y se lo que significa compartir casa, contarse las cosas, luchar para que salga adelante…y no es fácil, pero si se quiere se puede…pero debe ser cosa de dos y la verdad no te veo por la labor-sonrió
-Dame una oportunidad, de verdad que quiero intentarlo-le sonrió mirándole con aquellos ojazos y Carmen se dejó convencer, esa misma noche lo volvía a tener en su cama, cariñoso y apasionado.
-Dime que tienes algo, doctor-dijo Javier Salgado
-La chica luchó contra su agresor-les enseñó unas muestras que había sacado de las uñas-Creo que podremos saber quien lo hizo
Salgado sonrió a su compañero:
-Esta vez no se escapa
-Dinos algo en cuanto tengáis las pruebas de adn
Salieron de la sala del forense y fueron a desayunar:
-Te veo muy contento-le dijo su compañero
-Acaso tú no lo estás?
-No me refiero al caso-hizo una pausa para tomar un bocado-Estás con ella verdad?
-Bueno, te hice caso-dijo encendiendo un cigarrillo
-No va a salir bien. Tú quieres cerrar el caso y ella? ¿le gustas?
-Oye, a mí también me gusta-pausa-no te niego que al principio intenté sonsacarla…pero es tan divertida, tan atractiva…y sexy
-Vaya, vaya, nuestro galán se ha enamorado-rió
-No tiene gracia
-Sí la tiene-y siguió desayunando con una sonrisa bailándole en los ojos.
Carmen había salido de la oficina y tomó el autobús para visitar al joven senegalés que aún seguía en el hospital. Allí se encontró con Ana, su novia, que estaba fumando un cigarrillo frente a la puerta del hospital; se saludaron besándose en ambas mejillas:
-Está mejor-contestó Ana a la pregunta de Carmen, apagando el cigarrillo
-Subimos?-dijo Carmen y entraron las dos camino del ascensor, bajaron en la quinta planta y cuando se abría la puerta tropezaron con un joven, que les pidió disculpas, entrando en el ascensor; Carmen se dio la vuelta para ver al chaval; pelo corto, jeans y botas dr. Martens…
La primera en entrar fue Ana y el grito se oyó en todo el hospital; Carmen entró corriendo y pudo ver a Amadu, aún con la almohada medio caída sobre su cara y un rictus de extrañeza en su rostro; en pocos segundos aquello se llenó de personal sanitario y en poco más de veinte minutos se presentaron allí el inspector Salgado y su compañero; Ana lloraba desconsolada mientras Carmen intentaba consolarla.
-Sácala de aquí-dijo Javier. Señaló una enfermera que se las llevase a la sala de curas-Luego hablaré con ella, dime que visteis
Carmen se lo contó todo
-No visteis a nadie extraño, no sé alguien sospechoso
-Nadie-entonces recordó al joven del ascensor-Bueno, cuando subíamos nos tropezamos con un joven, tal vez no sea importante…
-Todo es importante-dijo su compañero
-Llevaba jeans, camiseta negra, chaqueta bomper y botas dr. Martens-pausa-pero tal vez venía a visitar a alguien
-Puede-pausa-recuerdas su aspecto
-Moreno, ojos oscuros-pausa-llevaba un tatuaje bajo la oreja, no me fije demasiado bien, pero creo que era una luna o algo redondo, pero no estoy segura…
Javier le sonrió acariciándole la cara:
-Lo has hecho muy bien, ve con tu amiga y tranquilízala…debemos interrogarla
Carmen le sonrió y se fue hacia la sala de curas
-Esa mujer se ha enamorado de ti
Salgado le miro y sin contestar entró en la habitación de nuevo
La joven Sofie, se puso el uniforme y salió de su casa para tomar el autobús que la llevaría a su nuevo trabajo; estaba algo nerviosa, pero contenta; trabajar interna le suponía ahorrarse el alquiler y la comida, así podría mandar más dinero a su familia y ahorrar un poco. La casa era grande y estaba en una urbanización en las afueras, eran casas alejadas unas de otras, donde privaba el silencio y se podía oler el dinero. Se bajó del autobús y llamó a la puerta de servicio; le abrió un joven, Gabriel, dijo llamarse, era el jardinero:
-Me llamo Sofie, soy la nueva doncella-dijo con su dulzón acento
El joven le sonrió y la invitó a pasar:
-Ven, te enseñaré tu habitación-la llevó por un pasillo y bajando unos escalones, abrió la puerta de un pequeño dormitorio; allí estaba su hermano, atado, lleno de sangre, junto a un tipo en mangas de camisa, que era el causante de esa sangre:
-Vaya-dijo el bruto-Ahora viene tu hermanita…seguro que te vuelve la memoria
Gabriel la agarró por las muñecas y le susurró:
-Eres muy guapa, negrita-su hermano se debatió en la silla-Dinos lo que queremos saber de una vez-le puso la mano sobre el pecho-o tu hermanita no lo pasará muy bien
La joven empezó a sollozar y le dijo en su idioma natal que le dijese lo que querían saber o los matarían
-Empieza-le dijo el bruto dándole otro puñetazo, esta vez en el estómago, ante el grito de Sofie-Sabes que no tengo paciencia
-No te canses-dijo el joven-Será mejor jugar un rato con su hermanita
-¡No, no!-pausa-yo…yo sé donde está
-Así me gusta-dijo el bruto-Vamos a buscarlo
-Soltad a mi hermana, si no, no diré nada
-Iremos todos juntos y cuando lo tengamos os dejaremos libres-tomó a la joven del codo y salieron todos de la habitación, se metieron en un coche y se alejaron en la dirección que les facilitó el joven senegalés.
Oyó el teléfono como en sueños, hasta que abrió los ojos y contestó:
-Salgado-era de comisaría, le informaban de otro asesinato, esta vez eran dos cadáveres, un hombre y una mujer
-Voy para allá-se vistió y salió hacia el lugar donde habían encontrado los cuerpos
Su compañero ya había llegado y fue quien le puso en antecedentes:
-Han muerto de la misma forma, a golpes; la chica sufrió también una agresión sexual
-Es posible que encontremos restos de semen con el que conseguir un adn
-Ahí está el forense
-Hasta que no haga la autopsia no sabré nada, esperemos que no usase condón.
Carmen estaba en la tienda de su hermana, había terminado la jornada y estaba a punto de cerrar, cuando llegó Javier Salgado:
-Buenas noches Carmen-dijo con su voz grave
Ella se volvió y una sonrisa se pintó en su cara, aunque fugaz:
-Vaya, no has olvidado mi nombre
-He estado muy liado y…
-Ni siquiera podías llamar-pausa-llevo casi una semana sin saber de ti, te he dejado varios mensajes
-Sí, lo sé-pausa-Puedo invitarte a cenar y hablamos
-Aquí estamos bien-dijo sin moverse-En la calle, para que puedas irte sin dar explicaciones
-Carmen, por favor…encendió un cigarrillo-Nunca he llevado bien las relaciones…no sé manejarme…yo…me gustas, me gustas mucho…
-Pero?
-Es difícil-y apagó el cigarrillo aplastándolo con el talón de sus botas-Tengo una profesión complicada…no muchas mujeres lo entienden, de hecho, jamás he estado casado, ni he tenido pareja estable…pero
Carmen lo miró a los ojos, con una mezcla de cariño y pena y le puso la mano sobre su brazo:
-Tú también me gustas-pausa-Pero yo sí he estado casada y se lo que significa compartir casa, contarse las cosas, luchar para que salga adelante…y no es fácil, pero si se quiere se puede…pero debe ser cosa de dos y la verdad no te veo por la labor-sonrió
-Dame una oportunidad, de verdad que quiero intentarlo-le sonrió mirándole con aquellos ojazos y Carmen se dejó convencer, esa misma noche lo volvía a tener en su cama, cariñoso y apasionado.
-Dime que tienes algo, doctor-dijo Javier Salgado
-La chica luchó contra su agresor-les enseñó unas muestras que había sacado de las uñas-Creo que podremos saber quien lo hizo
Salgado sonrió a su compañero:
-Esta vez no se escapa
-Dinos algo en cuanto tengáis las pruebas de adn
Salieron de la sala del forense y fueron a desayunar:
-Te veo muy contento-le dijo su compañero
-Acaso tú no lo estás?
-No me refiero al caso-hizo una pausa para tomar un bocado-Estás con ella verdad?
-Bueno, te hice caso-dijo encendiendo un cigarrillo
-No va a salir bien. Tú quieres cerrar el caso y ella? ¿le gustas?
-Oye, a mí también me gusta-pausa-no te niego que al principio intenté sonsacarla…pero es tan divertida, tan atractiva…y sexy
-Vaya, vaya, nuestro galán se ha enamorado-rió
-No tiene gracia
-Sí la tiene-y siguió desayunando con una sonrisa bailándole en los ojos.
Carmen había salido de la oficina y tomó el autobús para visitar al joven senegalés que aún seguía en el hospital. Allí se encontró con Ana, su novia, que estaba fumando un cigarrillo frente a la puerta del hospital; se saludaron besándose en ambas mejillas:
-Está mejor-contestó Ana a la pregunta de Carmen, apagando el cigarrillo
-Subimos?-dijo Carmen y entraron las dos camino del ascensor, bajaron en la quinta planta y cuando se abría la puerta tropezaron con un joven, que les pidió disculpas, entrando en el ascensor; Carmen se dio la vuelta para ver al chaval; pelo corto, jeans y botas dr. Martens…
La primera en entrar fue Ana y el grito se oyó en todo el hospital; Carmen entró corriendo y pudo ver a Amadu, aún con la almohada medio caída sobre su cara y un rictus de extrañeza en su rostro; en pocos segundos aquello se llenó de personal sanitario y en poco más de veinte minutos se presentaron allí el inspector Salgado y su compañero; Ana lloraba desconsolada mientras Carmen intentaba consolarla.
-Sácala de aquí-dijo Javier. Señaló una enfermera que se las llevase a la sala de curas-Luego hablaré con ella, dime que visteis
Carmen se lo contó todo
-No visteis a nadie extraño, no sé alguien sospechoso
-Nadie-entonces recordó al joven del ascensor-Bueno, cuando subíamos nos tropezamos con un joven, tal vez no sea importante…
-Todo es importante-dijo su compañero
-Llevaba jeans, camiseta negra, chaqueta bomper y botas dr. Martens-pausa-pero tal vez venía a visitar a alguien
-Puede-pausa-recuerdas su aspecto
-Moreno, ojos oscuros-pausa-llevaba un tatuaje bajo la oreja, no me fije demasiado bien, pero creo que era una luna o algo redondo, pero no estoy segura…
Javier le sonrió acariciándole la cara:
-Lo has hecho muy bien, ve con tu amiga y tranquilízala…debemos interrogarla
Carmen le sonrió y se fue hacia la sala de curas
-Esa mujer se ha enamorado de ti
Salgado le miro y sin contestar entró en la habitación de nuevo
